Pensamientos de Nuestro Fundador

"CONSEJOS DE NUESTRO FUNDADOR TOMADOS DE LAS CARTAS DEL HERMANO JUANITO.

1.- Aunque la Pascua es una, las pascuas son legión.

2.- Tenga confianza, Hermana, y Dios no le faltará.

3.- Me conformo con durar lo que Dios quiera.

4.- Dios le inspire mucho tacto y habilidad para llevar adelante esa obra.

5.- Sea todo por Dios y en reparación de mis pecados, que Dios me mande más si es para bien de su gloria.

6.- Pido a Dios las dirija siempre en el sendero de mayor santificación y gloria de su Divina Majestad.

7.- Estoy resignado a la voluntad divina, con tal de que esos sufrimientos les sirvan a mis queridas Hermanas.

8.- Que Dios las proteja y les dé salud para que sigan llevando la gloria de Dios en auge.

9.- Que el árbol que apenas nace, llegue a ser frondoso.

10.- Tengan filial confianza en la Santísima Virgen.

11.- Dios acreciente el Instituto y bendiga todas sus actividades.

12.- Estoy muy conforme con la Voluntad de Dios y que me haga sufrir más.

13.- Saludos y bendición a todas las Hermanas.

14.- Mis días se pasan con muchas idas y venidas a la Capilla, las cuales me sirven de mucho consuelo.

15.-Que reine la concordia y buen entendimiento en esas comunicaciones que van a tener las unas con las otras.

16.- Que Dios la asista con sus luces y consejos; que Dios fortalezca su voluntad, para que sea fiel a sus inspiraciones.

17.- Ciertamente que Dios les pedirá el sacrificio de "muchos idolillos"; que ninguna de Ustedes se lo niegue; que sea todo para la Gloria de Dios.

18.- Tenga confianza en la gracia de Dios y en Usted misma; esta confianza le es necesaria.

19.- Si han sido fieles al Espíritu Santo para recibir sus luces, ahora deben ser fieles al mismo Espíritu para llevar a cabo las transformaciones o adaptaciones que les sugirió.

20.- Pido al Cielo que gocen de constantes consuelos y nuevas luces.

21.- Gobiernen con bondad, sabiduría y prudente firmeza.

22.- En el gobierno es preciso distinguir las personas, los lugares, las costumbres y mil sutilezas más, que con la sabiduría de Dios sabrán interpretar.

23.- Celebren con toda devoción la Semana Santa y después, dense a la alegría grande, inmensa, santa que es el reposo del alma, la que en parte contribuye mucho a la perseverancia de las Hermanas.

24.- Que Dios guarde su preciosa salud y le dé fuerza e inteligencia con el fin de trabajar altamente para su Gloria.

25.- Acepto todo lo que quiera y mande Dios Nuestro Señor.

26.-Quedo de Usted, Hermana, en Cristo Sacramentado, su humilde servidor.

27.- Sean puntuales y fervorosas en los actos de comunidad, muy dadas a sus quehaceres, esmerándose por hacerlos más perfectos y eficaces cada día.

28.- No olviden, Hermanas, que están obligadas a aspirar a lo mejor.

29.- Me obligo interceder en el Cielo por nuestra querida Madre la Congregación entera y por cada una de las Hermanas en particular, y así ser siervo de todas.

30.- Quiero vivir y rezar en unión con Ustedes, Hermanas.

31.- Tengan grandes deseos de perfección, hechos realidad por amor a nuestro Redentor que nos da ejemplo de sufrimiento desde el pesebre que comienza a caminar hasta la Cruz del Calvario.

32.- Les deseo que gocen de los bienes de la tierra, como presagio de los bienes eternos.

33.- Realicen sus ideales de buscar la Gloria de Dios y procuren el bien de nuestros hermanos.

34.- Todas las fibras de mi corazón vibran de emoción y de afecto hacia las Hermanas.

35.- No se olviden de que el Cielo es una recompensa y que hay que ganarla.

36.- Los niños son nuestro campo de acción.

37.- Hágase la Voluntad de Dios y sepamos aprovechar las ocasiones para santificarnos, que es lo que pido todos los días, para que no gastemos nuestra vida en balde.

38.- Le deseo pleno acierto en el desempeño de sus labores y mucho gozo y alegría en el servicio de Dios.

39.- Que todo el mundo quede complacido de sus servicios.

40.- ¡Adelante con la Cruz, que al cabo es ligera!

41.- El mundo es falaz, mentiroso y engañador. Nos presenta sus mentiras con brillos que nos deslumbran, y luego que llega la realidad, no hay nada de lo prometido.

42.- Vea, Hermana, a Cristo que le dice que hay que llevar la Cruz, pero que Él está junto a Usted cargándola.

43.- Ánimo, Hermana mía, haga un pacto con Jesús para que le abra los ojos para ver la claridad divina, y le haga comprender la mentira, el engaño de las cosas mundanas; véalas así antes de que sea tarde.

44.- El Cielo será la recompensa a todos los trabajos y penas padecidas por su Divino Esposo, que sabrá recompensar sus padecimientos.

45.- Si ahora Usted tiene padecimientos, fastidios, sinsabores, en el mundo se multiplicarán por cien.

46.- Todo lo sufro por mis queridísimas Hermanas para que Dios las haga más prósperas en bienes naturales y espirituales.

47.- Que cada Hermana sea un estuche en manos de su Superiora.

48.- Que Dios las ampare, proteja, bendiga y guarde.

49.- Yo solamente busco estar preparado, pues es lo único que importa.

50.- Deje en manos de Dios todopoderoso sus intranquilidades.

51.- Todos somos indignísimos de servir a Dios Nuestro Señor.

52.- Ponga su confianza en Dios y verá cómo se le allanarán todos sus desconsuelos y dudas que tiene sobre sí misma.

53.- Los Superiores dan los cargos fáciles a las de pocas fuerzas y los más difíciles a las de mayores alcances.

54.- Tenga, pues, confianza, Hermana, porque gozará de la protección de Dios y las dificultades, si las hay, serán superadas.

55.- Hermanas, vivan en paz y alegría.

56.- Les deseo mucha paz, siempre la paz, armonizada con una inmensa alegría, que son los mayores componentes de la Vida religiosa que han abrazado.

57.- Su vida se pasará en medio de las Hermanas, de las alumnas o gentes a quien Usted servirá.

58.- Hagan felices a los demás con la práctica de estas virtudes especiales: caridad, amor constante, alegría y paz.

59.- Con la paz no sólo llegará a poseer su alma, sino también las personas que les están confiadas.

60.- Procuren adquirir las ciencias y la formación que luego deberán impartir.

61.- Mis días los paso rezando y ofreciendo a Dios el cúmulo de padecimientos que me manda el Señor día a día, por las Hermanas, para que las conserve en alegría, paz y gozo.

62.- Lo mejor, Hermana, es que lleve el problema con calma y mucha reflexión.

63.-Voy a pedir al Cielo para que Dios se muestra clemente y tengan un porvenir, no rico, porque el estado religioso es pobre; pero por lo menos pasable y sin complicaciones serias.

64.- Ante todo deberá preguntar a la Hna. Superiora General las líneas de formación que debe dar a las Hermanas Novicias.

65.- Su Santo Instituto fue fundado para elevar a la santidad a muchas almas, que a su vez trabajarán en la santificación del mayor número de almas dentro de la Iglesia católica, de la Iglesia Universal.

66.- Para hacer santos tiene uno que santificarse a sí mismo.

67.- La felicito, Hermana, por su valor en las dificultades.

68.- El que no hace nada no puede tener dificultades, ni tampoco tiene ningún valor en la vida; es una persona muerta.

69.- Sufrir una derrota no es una vergüenza, ni aniquilamiento; sencillamente es humano; diría que es una preparación para la victoria que sigue, porque "el alma de Dios" no puede ser derrotada; adquiere experiencia para su formación.

70.- Los libros adecuados serán sus mejores maestros.

71.- No se desanime, porque la victoria es para los que luchan.

72.- El Capítulo General será el faro que la iluminará y la dará fortaleza para seguir en el combate.

73.- Los que como Usted luchan, merecen triunfar sean como sean sus dificultades.

74.- Valor y mucho ánimo, y así triunfará.

75.- Sólo los valientes ganan el Cielo.

76.- Hermana, la estimo y abrazo en el Corazón de Jesús.

77.- En cuanto a mi estado de salud general sigo igual que antes.

78.- Me hago cargo muy fácilmente de las dificultades con que tropieza y del estado de ánimo en que se encuentra.

79.- Me alegra ver que no se desalienta y continúa dando Gloria a Dios tan bien como se lo permiten las circunstancias.

80.-Dios la bendiga y guarde; siga por ese buen camino. "Yo, en cambio, camino en mi entereza; rescátame, ten piedad de mí". (Sal. 26,11)

81.-Cada día siento más debilidad en mi cabeza y no recuerdo las cosas, al faltarme un guía que me dirija. "Conforme a lo que guardo y espero, que en modo alguno seré confundido; antes bien, que con plena seguridad, ahora como siempre, Cristo será glorificado en mi cuerpo, por mi vida o por mi muerte". (Fil 1,20)

82.-Que pase el día de su santo en compañía de sus Hermanas, dedicado a la oración y a planes para su santificación. "En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios, en Cristo Jesús, quiere de vosotros". (1Tes. 5,18)

83.-"Todos los días rezo un rosario por sus intenciones para que le vaya bien y todo esté feliz en su comunidad. "-Pues tu amor es mejor que la vida, mis labios te glorificaban-, así quiero en mi vida bendecirte, levantar mis manos en tu nombre". (Sal. 63,4-5)

84.-Deben preferir su vocación a todos los bienes de la tierra para que nos proporcione los del cielo. "No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida". (Ap. 2,10)

85.-Que vivan en la santa paz y alegría de Dios Nuestro Señor. "Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz con vosotros". (Jn. 20,19)

86.-Las Hermanas en México y en toda la tierra deben recibir el mismo trato, y por eso ruego a la Hna. Superiora que les dé este abrazo mío, que une las almas y los corazones. "Y cantan un cántico nuevo diciendo: Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos porque fuiste degollado y compraste para Dios con tu sangre hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación; y has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes, y reinan sobre la tierra" (Ap. 5, 9-10)

87.- Que su vida sea una vida llena de felicidad, y así servirán a Dios en alegría, -mucha y santa alegría-, que es un síntoma del alma sosegada, de la conciencia recta en paz y la libertad de las elegidas. "Hijo mío, no olvides mi lección, en tu corazón guarda mis mandatos, pues largos días y años de vida y bienestar te añadirán. La piedad y la lealtad no te abandonen; átalas a tu cuello, escríbelas en la tablilla de tu corazón". (Prov. 3, 1-3)

88.- "Les deseo mucha felicidad y acierto en el cumplimiento de su misión, porque en el Ofrecimiento pueden ser misioneras como lo fue Santa Teresita del Niño Jesús, para después dejar caer sus florecitas sobre la tierra". "En tierra desierta le encuentra, en la soledad rugiente de la estepa. Y le envuelve, le sustenta, le cuida, como a la niña de sus ojos. Como un águila incita a su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así él despliega sus alas y le toma, y le lleva sobre su plumaje. Sólo Iahveh le guía a su destino, con él ningún dios extranjero".
(Dt. 32, 10-12

89.-En espíritu estoy viviendo con Ustedes, Hermanas, y con el corazón unido rezamos al pie del mismo mismo altar. "Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros. Y nosotros estamos en comunión con el Padre y con su Hijo, Jesucristo". (1Jn. 1,3)

91.-Que haya unificación en sus personas, entre los bienes del alma y del cuerpo. "Que Él, el Dios de la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo, se conserve sin mancha hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo". (1Tes. 5,23)

92.- Con mucha emoción saludo a las Hermanas, las reitero mi afecto y simpatía ahora y siempre.

93.- Aquella diminuta plantación que comenzó en el "Zacatito", gracias a Dios ha llegado a ser árbol extendido por el mundo, dentro del campo de la Iglesia.

94.- Gracias por las fervientes oraciones que Ustedes, Hermanas, se dignan elevar al Cielo por mi intención, para que Dios tenga compasión de mí y me transplante cuanto antes a los Jardines celestiales, porque la vida terrena se me hace pesada.

95.- Agradezco a su Divina Majestad por tantas miserias con que se digna favorecerme.

96.- Mucho pido a Dios las ayude y las aconseje, para que así, como están llevando bien las cosas, se acreciente más el Instituto de las Hermanas.

97.- Que en la tierra y en el Cielo vivamos siempre unidos en el lazo de amor de Nuestro Señor.

98.- Nuestras penas sean las de cada uno de nosotros, juntamente con nuestras alegrías.

99.- Que nuestras oraciones, también comunes, nos ayuden a triunfar de los enemigos de nuestra alma.

100.- Lo importante es estar dispuestas y resueltas a cumplir la santa Voluntad de Dios.

101.- Estando donde las quiere esta santa Voluntad, estarán bien, pues ahí está la mayor perfección.

102.- Mi salud está bien, pues está como Dios quiere, pero incesantemente vivo en ofrecimientos dolorosos y expiatorios al Señor.

103.- Vivamos, Hermanas mías, siempre unidos en la Cruz, porque uno solo no puede. ¡Sólo con Jesús!

104.- Valor, Hermanas mías; Ustedes están bien puesto que están en donde y como Dios las quiere.

105.- Sigan valerosas: ¡siempre ánimo.

106.- Gracias por su ramillete espiritual que, como es efecto de la más pura caridad, habrá sido aceptado por el gran y sublime Señor, y también provechoso para mi pobre alma, que tanto necesita de eficaces socorros.

107.- Ninguna alma necesita mayor recomendación que la pobre mía.

108.- Sirvan a su Divino Esposo con agrado y beneplácito.

109.- Dios quiera hacerme el favor de acogerme en su seno y sacarme de este valle de dolores.

110.- Que Dios las haga crecer en santidad y las guarde en perfecta salud.

111.- Mi salud sigue precaria, como siempre. ¡Bendito sea Dios, y venga más!

112.- Guarden siempre ese ímpetu y espíritu de trabajo que las anima.

113.- Estén siempre abiertas a nuevas solicitudes y atentas a las Academias particulares, que son una de sus prioridades; y no olviden que deben hacer de su Congregación una Institución particular que debe ser gobernada por Ustedes mismas.

114.- Están trazadas ya las órdenes, mandatos, reformas y nuevas normas para su Instituto; todo está prevenido, pensado y organizado. Ahora, feliz trabajo, pues, post-capitular para la adaptación al espíritu del Concilio Vaticano II. Constancia y fidelidad.

115.- Aquí estoy encantado, ya en México, como no puede imaginarse, llevado en las palmas de las manos, como si fuera "un dios chiquito".

116.- Mejor que flores, Hermana, quiero darle toda la gloria del Cielo y toda la felicidad en ella contenida por los años de su vida.

117.- Que logre, Hermana, todo el bien de las almas que pretende y espera con lo cual su Divino Esposo la engrandecerá cada día más y la hará dueña de una corona de Gloría inmarcesible y eterna.

118.- Hermana, que pueda Usted gozar eternamente al ladito de su Dios Jesús.

119.- A todas las Hermanas Guadalupanas de La Salle mis agradecimientos sentidos y eternos por tantos cariños como lee dieron a este indigno siervo en Cristo.

120.- Dios que la ha puesto en ese cargo la ayudará y la inspirará la manera de cómo lo ha de hacer, para acertar bien en su obligación.

121.- Que la oración sea su mayor refugio en los momentos difíciles que se le presenten, y a la vez le reconfortará su alma, y le iluminará el entendimiento.

122.- En las dudas y los casos difíciles que se le presenten consulte con la Hermana y verá cómo se le facilitará todo.

123.- Vivamos unidos en la oración y sean Jesús y María los únicos anhelos de nuestra vida.

124.- Estando este pobre Hermano bajo sus atentas órdenes, no tengo nada que las pueda ofrecer; pero confiando en Dios, que es el mejor y más fiel retribuidor, yo sé que las pagará con creces y abundantemente.

125.- Ante mi imposibilidad de escribir, las encomiendo a la Santísima Virgen de Guadalupe y al Sagrado Corazón, como buenos y fieles intérpretes. Me despido, Hermanas, como indigno y seguro servidor.

126.-¡Aleluya, albricias, aleluya, Hermanas!: Cantemos al Señor en el día de su Nacimiento.

127.- Que nuestras almas rebosen de alegría y gozo en las fiestas de la Navidad del Señor y se perpetúen a través de nuestra vida. Estos son mis deseos.

128.- Hermanas, mis ardientes oraciones para pedir la perseverancia y correspondencia a las gracias que las dispensa Dios Nuestro Señor.

129.- Gloria y paz a la nueva Congregación que procurará tanta Gloria a su Divina Majestad.

130.- Felicito a las Hermanas que se consagraron a Dios para siempre, eligiendo al Cordero Divino como Esposo de sus almas.

131.- Son dignas de elogio las Hermanas que dieron un paso más en la Vida Religiosa resueltas y ansiosas de consumar su sacrificio en el altar de los Votos perpetuos.

132.- Dios es accesible al agradecimiento humano y dispuesto a otorgar nuevos favores al corazón reconocido. ¡Dios hace bien las cosas!

133.- Este año ha sido de pruebas para este vuestro humilde servidor. Hágase la Voluntad de Dios y para mayor bien de las almas y de las obras por las cuales intercedo, ofreciendo mis sufrimientos, que ojalá sirvieran de algo. ¡Que crezca el Divino Amor y yo disminuya!

134.- Quiera Dios, Hermana, oír sus fervientes oraciones y pueda nuevamente a volver a trabajar en la viña del Señor.

135.- Le felicito, Hermana, por el auge que va tomando su amada Congregación; prueba de que con la bendición de Dios, tiene en la base la práctica de las virtudes religiosas; que es el terreno donde se desarrolla la Vida religiosa; Ustedes, Hermanas, lo han sabido comprender y lo perfeccionarán en adelante.

136.- Salud de mi parte a las Hermanas, con el cariño, afecto y alegría de madre.
137.- Unidos en la oración, Hermana, la acompañaré en toda su peregrinación hasta dejarla a los pies de Nuestra Señora de Guadalupe.

138.- Todas las fibras de rrii corazón son para las Hermanas; quisiera encontrar palabras que las enardecieran más en el santo amor de Dios.

139.- Mis más sentidas felicitaciones, Hermanas, por estas Pascuas de Resurrección; que las pasen muy alegres, sembrando aleluyas en todos sus pasos, en cada una de sus palabras y en cada de sus sonrisas.

140.- Sus vidas, Hermanas, han de ser de albricias, confianza en Dios Nuestro Señor, gozo y más gozo, como siervas que son del Mayor Monarca; el cual en su Pasión no perdió la confianza en su Padre celestial y tuvo palabras de consuelo para su Santísima Madre y las santas Mujeres que lo seguían lamentándose.

141.- He pasado, Hermanas, una depresión moral, que a veces me sentía en el infierno; otras, me sentía odiado por todo el mundo; unas veces, una cosa; otras veces, otra opuesta. Mi pobre espíritu estaba siempre atormentado. Ya, gracias a Dios, ha vuelto la calma; pero siento en el fondo de mi alma, el deseo de volar al cielo.

142.- Los dolores físicos, Hermanas, están siempre en aumento; el caminar me es dificilísimo y el estar parado, aún más. Sea todo por Dios y por las almas, con tal de que sepa aprovecharme espiritualmente, es lo que deseo.

143.- Las felicito por su excelente espíritu religioso; ofrezco mis pobres oraciones y sacrificios para que Dios Nuestro Señor se lo conserve y aumente; así como deseo que se acreciente su amada Familia religiosa, y produzca todo el bien que espera la Santa Iglesia.

144.- En medio del dolor exclamo: ¡Bendito sea Dios!, y que vengan más sufrimientos ofrecidos a Dios a favor de Ustedes, Hermanas.

145.- Gracias, Hermana, por sus buenas palabras que levantan mi ánimo abatido. Que en mi persona se cumpla la Santa Voluntad de Dios.

146.- Hermanas, que el Señor las colme de abundantes gracias y mejores bendiciones; que el Divino Jesús enriquezca a sus amantes Esposas de la tierra.

147.- Cesarán mis sufrimientos, Hermanas, cuando haya satisfecho a la Justicia divina; en vez de quejarme agradezco la infinita bondad de Dios, que me permite realizar esa reparación.

148.- El hombre es poca cosa; no tan sólo poca cosa, sino que el que se cree más necesario, es un estorbo.

149.- Me da mucho gusto que las cosas vayan mejorando, que se calme la tempestad; pero pidámosle a Dios que sea mayor todavía la bonanza, porque a mí me late el corazón, que lo más duro no pasó todavía.

150.- A todas las horas del día y de la noche, Hermanas, las encomiendo a Dios, las bendigo con todos los afectos de mi corazón.